domingo, 31 de octubre de 2010

It was easy to learn, hard to forget and impossible to forgive

Estaba tocando el piano, sus ancianos dedos, torcidos ya por la costumbre, recorrían el instrumento libres de errores. Mientras cerraba los ojos creía ser capaz de sentir como otra mano acompañaba a la suya en única armonía, esto le hacía esbozar una tonta sonrisa de complacencia, pero al abrirlos, su rostro se volvía melancólico, al volver a cerrarlos, creía sentía su presencia, las promesas de una larga vida se tornaban en palpables, su cálido aliento acariciaba su cara una vez más, era volver en el tiempo. Gritaba en silencio se quedara, mas en silencio el espejismo le dejaba. No era capaz de dejar de tocar aquella melodía, que no hacía más que atormentarle, devolverle a un pseudo-pasado, a vivir una vida que se perdió, junto a la persona que amó.

Por eso, escribió aquello, aquello de que nunca puedes dejar lo que quieres irse sea lo que sea, de la forma que sea, por que entonces, quizá la vida no sea vida y no merezca la pena como tal. Lo escrito inundaba las paredes del teatro y, a su percepción, música y letras se unían en la mente formando otro concepto, algo diferente para lo que no existe acepción y que esta por encima del conocimiento humano.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Tierra.

Destinados a estar ligados a la tierra, que nos saca del sueño de la sin razón, que siempre estuvo ahí. Aunque cubierta por la niebla, si te caes te sujeta.

Eran un maldito puñado de ilusiones, pero me hacían feliz.

Y ahora, el tiempo corre.

jueves, 12 de agosto de 2010

La playa negra

La tenue luz de luna iluminaba la cala en la que se encontraban, las nubes permitían pasar luz suficiente para adivinar la negra arena cuyo relucir se antojaba plateado en esos momentos debajo de montones de basuras acumulados aquí y allá.
Conforme avanzaba la noche, el lugar iba siendo cubierto por un manto de silencio que solo rompía el mar. En la oscuridad, al ritmo de un cuentagotas, iban desapareciendo las parejas, las horas se sucedían las unas a las otras lenta y cansadamente.

La mirada, ciega, fija en la inmensidad. Era difícil ponerse en la situación de otra persona, la noche había dejado a las claras que lo que para alguno era atrocidad para otro era un hecho sin importancia al que podía mirar con indiferencia. Las necesidades… ¿Realmente necesitaba la gente que desaparecía en la oscuridad a su alrededor aquello que buscaban? ¿Sabían lo que estaban haciendo? Quice años atrás ninguno habría precisado aquello a lo que se aferraba ahora, de niños muchas preocupaciones actuales no eran ni tan siquiera concebibles, por toda compañía servía un juguete y las ataduras eran de otra clase.

Un juego iniciado a kilómetros de allí estaba alterando seriamente una pequeña parte de la playa, que no pudo más que cortar la necesidad. Horas después amanecería y el tiempo para vagar por la mente había empezado.



Correr hasta quedar sin aliento llega a ser una sensación realmente gratificante, te hace sentir vivo

miércoles, 21 de julio de 2010

Senderos

Este mundo esta repleto de caminos, unos suben, otros bajan, los hay que solamente siguen líneas rectas, están los anchos y los que se confunden con la nada, los hay rosas y los hay negros, los hay accidentados, incluso resbaladizos, todos son distintos, todos son iguales.

El nexo que los une es que siguen el mismo sinuoso e inalterable camino hacia delante de la mano del tiempo, sin garantías, sin una mera señal, sin la certeza de saber qué habrá después.

Todo radica en superar los baches del terreno y seguir adelante, sabiendo siempre mirar hacia atrás. A veces pasa que los caminos se unen, que unos lazos atan a un camino y otro sin un motivo objetivo aparente.

Los caminos tocan a su fin y no merece la pena intentar trazar el camino que seguirían de haber continuado, no conduciría más allá del sufrimiento, sería una simple llamada a una melancolía no merecida, no obstante, el camino recorrido seguirá siempre ahí, para quien sepa mirarlo, donde se marcarán claramente las huellas de su caminante para todos aquellos que lo contemplaron y quieran echar un vistazo al pasado.

Todo camino tiene un fin, pero ello no significa se haya acabado.




Para quien sepa mirar…

lunes, 31 de mayo de 2010

When I come around

Dos niños jugaban en la vieja avenida, aún muy solitaria por aquél entonces. Pero ellos no necesitaban más, allí tenían todo de cuanto precisaban para ser felices.
-¡Apuesto a que llego antes que tú!- Dijo él sonriente.
-¡Eso ni en broma!- Le contestó ella desafiante.
Los dos se colocaron sobre el desdibujado paso de cebra, listos para emplear todas sus fuerzas en la pequeña carrera. Tras la cuenta atrás salieron a la máxima velocidad que les permitían sus cortas piernas, él llevaba ventaja, pues era algo mayor que ella, pero en un momento de despiste miró atrás para ver cuan rezagada iba su amiga, este error fatal hizo que no viera la inoportuna piedra que le llevó de bruces contra el suelo levantándole la piel del antebrazo, la sangre no se hizo de rogar y empezó a brotar como si de un manantial se tratase, con lagrimas en los ojos esperó a que su amiga fuera en su ayuda, mas, cuando levantó la mirada, solo pudo ver como ella le adelantaba, sonriente, hacia la meta.

viernes, 30 de abril de 2010

Infierno sostenido

La hoja del cuchillo acariciaba su piel, no había sido consciente del peligro que le acechaba hasta hacía muy poco y se había percatado de ello transversalmente, casi por error, la mano que sujetaba firmemente el cuchillo creía estar aún en la sombra, pero la hoja ya había rozado su piel y el veneno se extendía por todo su cuerpo, era un dolor inhumano, inaguantable, insostenible… y no atinaba a recuperar su cuchillo.

No iba a morir, pero quedaría cicatriz, maldijo el día en él que entregó su cuchillo.

jueves, 18 de marzo de 2010

Ocaso

El que iba a ser el día más largo del resto de su vida estaba tocando a su fin, habían nacido y habían muerto demasiadas cosas ese día, ahora tan sólo quedaban las cenizas de todo aquello cuanto había ardido.

Al final el heraldo enamorado no se había equivocado en sus vaticinios, estaba terminando.

Las corazas que portaron en un principio se habían ido desprendiendo y quedando en el olvido, ahora trataban en vano de procurarse otras que ardían sin que pudieran hacer nada por evitarlo.


Miraba pensativo el arma que sostenía en las manos, tenía numerosas fisuras y manchas negruzcas de sangre seca, así como así como trozos que se estaban pulverizando ante su atónita mirada, pero lo que más destacaba eran los hilillos de sangre fresca que manaban aún del artefacto, era evidente que se había estropeado su mecánica, a pesar de ello, seguía poseyendo un temible poder.
Definitivamente, no lo entendía. Había demasiado de extraño en aquello, pero había sido así desde el principio.

Ya sólo esperaban la estocada final, que no hacía sino retrasarse y los intentos por forzar esta habían sido vanos por el miedo a que ocurriera de verdad. Los espadachines estaban alineados, preparados para lanzar el golpe de gracia y, aún con la victoria asegurada, dudaban. Ninguno daba el primer paso.

Mientras cavilaba, el arma había acabado de consumirse, todo aquello cuanto ardió se arremolinó en torno a ellos y fue a dar a el baúl de los recuerdos en forma de cenizas, esperando a ser sopladas.

El día se había consumado y sus sucesos estaban condenados al olvido.