Todo el país centrará su atención en un acontecimiento para nada único y con precedentes. Durante unas horas los cerebros dejarán de funcionar y de preocuparse por nada ajeno dicho evento. La realidad quedará al margen de las mentes difuminada en la periferia de la esfera, demasiado poco nítida como para entenderla. Algunos incluso volverán a los primeros pasos del hombre, retornarán a las formas de imponerse más primitivas solo por los fallos o aciertos de una gente que ni saben quiénes son ni tendrán el más mínimo interés en saberlo. Y mientras que los unos idolatran a los otros, a los idolatrados no les importará si los primeros pueden si quiera alimentarse, ellos tienen sus millones, sus casas, sus coches, sus fiestas, su ignorancia… Y el resto, el resto tiene hipotecas, horas de trabajo y paro.
Disfruta, pueblo, de tu opio, pero no te manifiestes en contra o te lamentes luego de la desigualdad del mundo, porque es algo de lo que solo tú serás culpable.
Una vez me dijeron que mi vida era triste por pensar así y que ojalá viviera debajo de un puente, pero lo siento, estoy orgulloso de pensar así.
Si al descubrir la cura contra el cáncer el grito de alegría fuera comparable al que se produce cuando se mete un gol, la humanidad tendría salvación. Pero no. El partido de hoy genera mucha más expectación y emoción contenida en la población de lo que hará nunca salvar vidas. Y esta, esta es la sociedad del bienestar en la que vivimos.
sábado, 10 de diciembre de 2011
viernes, 4 de noviembre de 2011
Und wenn du nichts mehr kannst, denkst du daran
You know the storm will come,
And the sun will fall,
You see where it comes from,
But not where it will after go.
Will the wall fall?
With all your feelings upon?
Just the skyline above,
And the new clothes in front.
That noise does not let you thought,
Only makes you paranoid,
Don´t think what you ought,
In the end the world changes the plot.
As youngs just sightseeing,
Better days we´ll see therefore,
Weird scenes,
Let the storms before.
As you know the storm will come,
With all your feelings upon,
Don´t think what you ought,
Let the storms before.
And the sun will fall,
You see where it comes from,
But not where it will after go.
Will the wall fall?
With all your feelings upon?
Just the skyline above,
And the new clothes in front.
That noise does not let you thought,
Only makes you paranoid,
Don´t think what you ought,
In the end the world changes the plot.
As youngs just sightseeing,
Better days we´ll see therefore,
Weird scenes,
Let the storms before.
As you know the storm will come,
With all your feelings upon,
Don´t think what you ought,
Let the storms before.
lunes, 31 de octubre de 2011
El lugar de siempre
Detrás de los cristales el día se revela apacible, propio de una tarde de finales de verano. Dentro ella sorbe su taza con aire ausente, dirigiendo inquietas miradas a un reloj que se niega a avanzar. Impaciente saca un cuaderno donde anota sin cuidado ni decoro alguno todo el torrente de pasajeros pensamientos que pasan por su mente los cuales carecen de cohesión.
El té esta frío ya, fuera la puesta de sol esta próxima y el cielo empieza a tornarse naranja. La hora esta próxima y la mano le tiembla en las últimas líneas, apenas se distinguen las palabras “le veo acercarse, ya viene…”
No median palabra, ella se levanta y sabe que van al mismo sitio donde pasaron tantas cosas. La fría determinación de su rostro extingue la pequeña llama de esperanza que alberga en su interior. el camino se le hace largo, no tienen cabida ya las bromas o las frases sin sentido que tan felices les habían hecho meses atrás, el muro estaba acabando de resquebrajarse.
El té esta frío ya, fuera la puesta de sol esta próxima y el cielo empieza a tornarse naranja. La hora esta próxima y la mano le tiembla en las últimas líneas, apenas se distinguen las palabras “le veo acercarse, ya viene…”
No median palabra, ella se levanta y sabe que van al mismo sitio donde pasaron tantas cosas. La fría determinación de su rostro extingue la pequeña llama de esperanza que alberga en su interior. el camino se le hace largo, no tienen cabida ya las bromas o las frases sin sentido que tan felices les habían hecho meses atrás, el muro estaba acabando de resquebrajarse.
lunes, 12 de septiembre de 2011
And... What if everything in your whole life was just a lie?
Y estamos aquí, en este lugar verde y apartado, sin conseguir recordar cuándo ni cómo fue la última tormenta. Estamos esperando los suministros verdad, ¿Karl? Karl no me contesta, hace días que no lo hace y permanece en esa ridícula postura, tener compañeros para esto…
Salí de nuestra modesta vivienda, tropezando con aquellos palitos blancos que no servían ya ni para quemar. Fuera oteo el horizonte, allá abajo continúan pidiendo el tributo, parece una sociedad que evoluciona adecuadamente, me siento orgulloso. Al principio no habían congeniado con los vecinos, pero recientemente habían zanjado sus diferencias y ahora compartían hasta las cosas más íntimas.
A veces creo que alguna de las nuevas inquilinas me sonríe, pero no podría asegurarlo, el rojo de sus labios se confunde con sus dientes. Algún día bajaré a saludar. Ahora no puedo porque estoy cuidando de Karl.
Alguien sube por la colina, la luz me impide distinguir algo más allá de un borrón oscuro con algo blanco. Ya llega. Ya esta aquí. Parece tener prisa, pobre gran señor, no parece haber reparado en mi sonrisa. Lo entiendo a decir verdad, mis dientes ya no son lo que eran. Naturalmente le permito pasar, así podrá descansar. Pero tiene poco tiempo, esta de mal humor ¡Pobre desdichado! Creo que quiere llevarse a Karl, para ayudarlo, claro. Le doy unas palabras de ánimo, van a sanarlo. Veo alejarse a mi vecino con Karl en el hombro, pobrecillo, como duerme…
Mientras, me pregunto si me traerán más gente de la que cuidar pronto, le había cogido cariño al último.
Me asomó por la ventana, la piel oscura de mi vecino refulge con los últimos rayos de sol.
Anochece y abajo ya están encendiendo las luces, el humo volvía el valle más confuso, pronto empezaron los cantos, me pregunté si Karl se despertaría para unirse a la fiesta, mientras espero oigo las voces de más gente que grita, alegremente, con mis vecinos. En parte echo de menos a aquellos tipos, pero me alegro de que puedan formar parte de la cena de mis vecinos.
Ya empiezan los gritos.
Y comprobamos que todo era mentira mientras los músicos afinaban los violines.
Salí de nuestra modesta vivienda, tropezando con aquellos palitos blancos que no servían ya ni para quemar. Fuera oteo el horizonte, allá abajo continúan pidiendo el tributo, parece una sociedad que evoluciona adecuadamente, me siento orgulloso. Al principio no habían congeniado con los vecinos, pero recientemente habían zanjado sus diferencias y ahora compartían hasta las cosas más íntimas.
A veces creo que alguna de las nuevas inquilinas me sonríe, pero no podría asegurarlo, el rojo de sus labios se confunde con sus dientes. Algún día bajaré a saludar. Ahora no puedo porque estoy cuidando de Karl.
Alguien sube por la colina, la luz me impide distinguir algo más allá de un borrón oscuro con algo blanco. Ya llega. Ya esta aquí. Parece tener prisa, pobre gran señor, no parece haber reparado en mi sonrisa. Lo entiendo a decir verdad, mis dientes ya no son lo que eran. Naturalmente le permito pasar, así podrá descansar. Pero tiene poco tiempo, esta de mal humor ¡Pobre desdichado! Creo que quiere llevarse a Karl, para ayudarlo, claro. Le doy unas palabras de ánimo, van a sanarlo. Veo alejarse a mi vecino con Karl en el hombro, pobrecillo, como duerme…
Mientras, me pregunto si me traerán más gente de la que cuidar pronto, le había cogido cariño al último.
Me asomó por la ventana, la piel oscura de mi vecino refulge con los últimos rayos de sol.
Anochece y abajo ya están encendiendo las luces, el humo volvía el valle más confuso, pronto empezaron los cantos, me pregunté si Karl se despertaría para unirse a la fiesta, mientras espero oigo las voces de más gente que grita, alegremente, con mis vecinos. En parte echo de menos a aquellos tipos, pero me alegro de que puedan formar parte de la cena de mis vecinos.
Ya empiezan los gritos.
Y comprobamos que todo era mentira mientras los músicos afinaban los violines.
domingo, 28 de agosto de 2011
Nihil novum sub solem
Cuando pisamos la arena en la playa no nos paramos a pensar en el tiempo que ha sido necesario para reducir el paisaje anterior a algo tan diminuto, tampoco nos damos cuenta mientras caminamos por una ciudad del tiempo que tardaron en edificarse, nunca somos conscientes totalmente de la larguísima evolución, desde los fonemas más básicos, que ha sufrido el lenguaje hasta llegar a nosotros, utilizamos los avances tecnólogicos con total impunidad sin saber todo el esfuerzo que se esconde tras algo tan común hoy en día como un ordenador o un teléfono móvil, vemos a la gente por la calle y no podemos ni imaginar la inmensidad que se oculta en sus mentes. Y es que tendemos a olvidar que cualquier cosa, por pequeña que sea tiene un pasado enorme y único y es lo que hace que todo sea tan especial. Así, somos diminutos, sí, pero sobre hombros de gigantes.
domingo, 31 de julio de 2011
Indignación
If you want the world to change, be you the first, until then do not pray about another "brave new world".
martes, 28 de junio de 2011
Where it all will begin
No había nada en aquel despejado amanecer que hiciera sospechar a los habitantes del pequeño Trudín los acontecimientos extraños y misteriosos que estaban a punto de suceder.
Los lugareños recordarían esa mañana como particularmente luminosa y quieta. Pocos fueron luego capaces de recordar el pequeño bote plateado que arribaría dicha mañana en el puerto y ninguno fue capaz de recordar que fue de él, ni de la silenciosa figura encapuchada de túnica blanca que abandonó la pequeña embarcación y desapareció dentro de la carnicería local antes de que esta abriera sus puertas.
Gardil se encontraba rezongando en la trastienda cuando oyó a alguien entrar, tras esto solo recordaba haberse caído y levantarse estando el sol ya alto.
—Estoy echando aquí la siesta como un zángano, maldita sea, ¿Dónde esta Load? — masculló para sus adentros — Este chico nunca esta donde tiene que estar, contratarlo fue una estupidez, si ya lo sabía yo… Se va a enterar cuando llegue.
Pero Load nunca apareció y nadie llegó a echarlo en falta realmente, no tenía familia ni nadie que se preocupara por él, además Gardil, seguro de que se había ido a ganarse la vida a los caminos, se procuró pronto otro ayudante.
Y así, la extraña figura encapuchada que había llegado con los primeros rayos del sol, dejó la ciudad antes de que despuntara el alba sin que nadie hubiese reparado en su paso por el lugar.
Los lugareños recordarían esa mañana como particularmente luminosa y quieta. Pocos fueron luego capaces de recordar el pequeño bote plateado que arribaría dicha mañana en el puerto y ninguno fue capaz de recordar que fue de él, ni de la silenciosa figura encapuchada de túnica blanca que abandonó la pequeña embarcación y desapareció dentro de la carnicería local antes de que esta abriera sus puertas.
Gardil se encontraba rezongando en la trastienda cuando oyó a alguien entrar, tras esto solo recordaba haberse caído y levantarse estando el sol ya alto.
—Estoy echando aquí la siesta como un zángano, maldita sea, ¿Dónde esta Load? — masculló para sus adentros — Este chico nunca esta donde tiene que estar, contratarlo fue una estupidez, si ya lo sabía yo… Se va a enterar cuando llegue.
Pero Load nunca apareció y nadie llegó a echarlo en falta realmente, no tenía familia ni nadie que se preocupara por él, además Gardil, seguro de que se había ido a ganarse la vida a los caminos, se procuró pronto otro ayudante.
Y así, la extraña figura encapuchada que había llegado con los primeros rayos del sol, dejó la ciudad antes de que despuntara el alba sin que nadie hubiese reparado en su paso por el lugar.
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