domingo, 31 de enero de 2010
Dame tu secreto, entrégame tu libertad
Los rayos formaban extrañas sombras en las fachadas de los edificios, Lin empezaba a creer que no había escogido un buen día para lo que se disponía a hacer, pero, ¿Acaso existía un momento adecuado para algo así? El rugido de los truenos era ensordecedor, las sombras en la noche, aterradoras, estaba asustado. Ya estaba en el ruinoso y abandonado edificio que había fijado como punto de destino, lo contempló unos segundos desde el exterior, pero la fuerte lluvia y la oscuridad de la noche le impedían verlo con claridad, no importaba, conocía cada recoveco de ese lugar. Pensó que era irónico que fuese justo allí, pero había ya tantas ironías en su vida…
Subió las escaleras lentamente, no tenía prisa. La luz de los rayos se colaba por las ventanas rotas y, aunque en otras condiciones probablemente habría tenido miedo y vuelto corriendo a casa, ya había tomado una decisión.
Su mirada vagaba por el derruido lugar, muchos recuerdos acudieron a su mente, de niño había jugado mucho allí, otros tiempos, otras preocupaciones, su vida transcurría tranquila y sin problemas por aquel entonces.
Silencio. Se paró, le había parecido oír algo. Probablemente no fuera nada, siguió avanzando.
Durante su ascensión vislumbraba de cuando en cuando la ciudad que le había visto crecer, se preguntó cuantos cientos de cosas estaban pasando allí, cuantas tragedias y cuantas alegrias estarían viviendo sus ciudadanos, todo cuanto en una pequeña, mediana o gran ciudad, podía ocurrir.
Estaba en la azotea. Delante suyo, el juramento que había hecho hacía ya un año, un año en el que todo se estropeó, debajo de este, el juramento que le había hecho a un amigo años atrás, todo parecía muy lejano e inocente. De golpe, los trágicos sucesos de las últimas semanas acudieron a su mente clavándosele como el primer día, calló al suelo mientras las lágrimas fluían por su cara, confundiéndose con la lluvía, ¿Qué había hecho? ¿En qué había estado pensando todo ese tiempo? Su espalda volvía a sangrar, pero aún no era suficiente, aún no había pagado. Podía ver la calle, 6 pisos más abajo, sólo necesitaba un ligero empujón, algo que lo impulsara al vacío, pero estaba solo, completamente solo y solo tenía 15 años, no entendía por que él tenía que tomar esas decisiones y sobrellevar una carga como aquella, no era justo, o bueno, tal vez sí.
Calló un rayo, el trueno hizo temblar todo, incluido él, dándole el empujón que necesitaba. Mientras se precepitaba oyó un grito y un crujido, pero la lluvía confundía los sonidos, también creyó ver una figura de pelo largo asomarse por la azotea, pero realmente, ya nada importaba, había pagado.
Se despertó con el rostro perlado por el sudor, habían pasado ya dos años,¿Le iba a perseguir eternamente? A su lado, una mirada preocupada. Lo superaría.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Devorando
El gris adquirió todos los colores imaginables, la luz brilló con fuerza y se alejaron todas las sombras, un basto océano se extendía en derredor, oportunidades, caras felices, pequeños focos de luz... Días únicos en un lugar único, inolvidables, pero que no atina a recordar con claridad... Largas conversaciones, estúpidas a veces, de importancia capital otras, siempre rodeados de agua... Monedas lanzadas contra mesas en juegos tontos en bares dejados de la mano de Dios... Viejas amistades que cobran más fuerza que nunca... A mitad de camino, otra luz,
llena de fuerza y a la vez débil, agonizante... Pequeños manchones, mentiras y engaños, traiciones... Dolor, pena, olvido... Amistades idas... Atrevimiento, ataduras, amor... Miedo, alegría... Oscuridad hasta donde la vista alcanzó para encontrar luz... Gilipollas... Dias de verano inolvidables... Metas inalcanzables... Resurge el sentimiento, cae, resurge, cae... Elecciones que ponen en entredicho
su buen juicio y su madurez... Reflexiones que nunca debieron ser dadas a conocer... Pensamientos que no debieron existir... Miedos que se han de olvidar... Dudas que van devorando la escasa capacidad de raciocinio que le queda, la poca fe que tenía... Dudas que van devorando el corazón.
Volar tan cerca del sol sólo me puede quemar es tarde para escapar...
lunes, 2 de noviembre de 2009
Amicitia
-¿Qué quienes son?-Preguntó el anciano, repitiendo, pensativo, la pregunta que le acababan de hacer- Eran mis amigos, junto a ellos pasé lo mejores momentos de mi vida…-se hizo un largo silencio en el que los niños no se movieron, quizás esperaban que la historia emocionante empezase tras esa pausa. Las lágrimas empezaron a aflorar de los cansados ojos del anciano, que las limpió rápidamente con la manga de su jersey. Los niños aún le contemplaban embobados, era evidente que no se iban a dormir sin haber escuchado una historia, él sonrió- Hace mucho, mucho tiempo, estábamos todos en la playa, había sido un día genial, desde luego, todos lo eran. Comíamos helado, de avellana, sí-añadió mirando al más pequeño- subía la marea y teníamos que construir pronto un castillo… -poco a poco los ojos de los niños se cerraron. Él los miraba, feliz, nostálgico a la vez.-Algún día, comprenderéis lo que es la amistad, viviréis días inolvidables, tendréis problemas que os parecerán terribles en esos momentos, perderéis muchos amigos y ganaréis otros tantos, aprenderéis de ello, seréis felices, creceréis con ellos-Añadió en voz baja mientras los arropaba con cariño- Y, algún día, cuando todos se hayan ido ya, vuestros nietos os preguntarán, ¿Quiénes son esos de las fotos? Y con gran dolor responderéis: eran mis amigos, junto a ellos pasé los mejores momentos de mi vida…-Ya había girado el picaporte de la puerta- Aún os queda un largo camino que recorrer y yo no estaré ahí para verlo, pero estoy seguro de que os irá bien, puedo verlo en la luz de vuestros ojos…-El anciano se fue a dormir, ya no trataba de ocultar las lágrimas que recorrían su deteriorada piel, se metió en su cama y soñó, soñó que todos habían vuelto, volvían a estar, juntos y felices.
domingo, 11 de octubre de 2009
Bah XD
Dos jóvenes hablaban en la cima de un acantilado.
-¿Qué pasa contigo?
-Nada.
-No eres el mismo de siempre.
-¿Acaso eso es malo?
-Si, muy malo ¿Dónde esta la buena persona que conocí?
-¿Te refieres a aquel idiota al que todo el mundo pisoteaba e ignoraba?
-No, me refiero a mi amigo.
-¿Amigo? No, alguien al que solo quieres por que te escucha, alguien al que sólo haces caso cuando no hay nadie más, alguien de quien te aprovechas para llegar a sus amigos y luego pasar de él, alguien al que apenas eres capaz de escuchar cinco minutos seguidos, alguien que… no te importa, ese alguien, NO es tu amigo.
-La luz de luna bañó en ese momento, con claridad, el pecho del chico, la chica no pudo por menos que enmudecer al ver la cicatriz que lo surcaba. El chico reía entre dientes.
-Nunca me preguntaron si quería un corazón, nunca nadie se molestó en comprobar que por su culpa… sufría, ahora, eso que nunca debí poseer descansa en el fondo del océano, dónde nadie lo encontrará jamás, no habrá más dolor para mi.-Añadió aún sonriendo, era algo que siempre le había gustado, reír, cosa que no había cambiado después de arrancarse el corazón.
-No más sentimientos, no más penas, no más dolor sin sentido, no más sacrificarse por los demás en vano. Ya no soy el idiota que conociste, nadie volverá a tratarme como si no fuera nada. El mundo esta muy mal, el reino de los sentimientos en el que vivís lo destroza todo, solo causan problemas.
-¿Has renunciado a tu corazón por mi?
-Ese ha sido siempre uno de tus defectos… sigues siendo igual de egocéntrica… No sólo por ti, amistad, amor… Todo trae dolor, yo sólo quería ser feliz, me habría venido bien alguien que me escuchara, pero nunca tuve la suerte que tuviste tu, tener amigos como lo fui yo… Sólo quería sentir que no estaba solo. Pero tú, alguien por quien habría dado mi propia vida por salvar, nunca me tuviste en cuenta. No finjas que ahora te importa, ¿Crees que me importa que llores? ¿Crees que ahora mismo puede importarme alguien?
…No tengo sentimientos.-Dijo riendo mientras avanzaba hacia ella que retrocedió a la par hasta el borde del acantilado, no sabía que le producía más miedo, si el abismo que tenía detrás de ella o el joven que la contemplaba a escasos centímetros de su cara, podía sentir su aliento cálido acariciando su piel… Sin saber por que en ese momento lo único que quería era besarle… Y eso hizo, pero a los pocos segundos notó como algo iba mal, sus pies no estaban sobre nada sólido, cuando abrió los ojos se dio cuenta que lo único que impedía que cayese al vacío era el abrazo del chico al que besaba.
-Demasiado tarde.- Dijo el joven cuando liberó a la joven de su abrazo. Permaneció un rato contemplando la inmensidad del océano.
-Yo te quería…
Alaaa toma emada xDD (además es malísima, este tipo de cosas no se escribirlas xD)
martes, 29 de septiembre de 2009
La minoría
Numerosas convicciones se convierten en angustiosas dudas.
¿Quién miente? Cómo saber quien miente cuando el odio entre las personas es equivalente y se sabe que cualquiera haría lo posible por desacreditar a la otra.
¿Qué hacer en ese mar de dudas? Cuando estás, sin quererlo, en medio de una silenciosa batalla que no te corresponde.
La contienda a comenzado, ambos bandos han levantado sus estandartes de guerra, las dudas, su mejor arma, flaquezas, la confianza en uno u otro, objetivos… De eso ya no se puede estar seguro.
¿Quien caerá? ¿Quién perderá algo? Aún no existen respuestas a esas preguntas.
Ahora se trata de aferrarse a algo.
¿Son realmente capaces las palabras de alguien de cambiar tanto las cosas?
jueves, 10 de septiembre de 2009
Miss that face
Ya había llegado a la playa, contemplaba el acantilado, era algo imponente, majestuoso en tan despejada noche…
Se acercó a él lentamente, había esperado dos años, ¿Qué importaba si se demoraba unos segundos? Recordaba cómo, cuando estaba a punto de acostarse, una súbita inspiración le había hecho salir corriendo de su cama, vestirse apresuradamente y salir a las frías calles de la ciudad en la que vivía con la certeza de haber dado en el clavo esta vez.
Estaba al pie del acantilado, unas palabras que abría deseado olvidar se iluminaron en la dura piedra “Entra mortal, solo hallarás dolor” las grietas de la pared se ensancharon, tenía el hueco justo para pasar y al hacerlo las piedras se volvieron finas cuchillas que rasgaron su piel.
Una vez dentro sólo oía el crepitar de las llamas que ardían en su mano. El interior de la cueva era lúgubre y poco acogedor, se veían múltiples sogas colgando y estacas clavadas por doquier. –Claro.- Pensó, -Instrumentos para hacer daño, para crear dolor, que típico de ellos y que absurdo y anticuado.- Entre ese y otros oscuros pensamientos avanzó por la estrecha gruta.
Un joven que aparentaba no más de quince años le miraba sonriente sentado en un saliente de la pared. Parecía estar esperándole. –Ha pasado mucho tiempo desde la última vez eh.- Dijo el que estaba sentado sin dejar de sonreír, sus ojos verdes atravesaban a su visitante, que por lo que parecía no era inesperado.
Las llamas se avivaron en la mano del recién llegado convirtiéndose su brazo y parte de su cuerpo en fuego, no iba a hablar, sólo quería destrozar a aquel que había hecho lo mismo con su vida y ahora se mofaba de él.
Dónde antes se sentaba el chico ahora había hielo que se movía vida propia… Fuego y hielo chocaron en una dura batalla, al final la llama pudo con el agua, que se evaporo y desapareció…
Y allí se encontraba el torturado hombre que podía convertir su carne en fuego a voluntad, sólo, en medio de la oscuridad, oyendo alejarse la risa de su mortal enemigo.
En el suelo estaba el colgante de su amiga, dos años desde que lo viera por última vez, dos años desde que la viera sonreír, dos años echándola de menos, recordando todos los momentos felices, ahora el colgante del Ying y el Yang que siempre había llevado con ella estaba ante él, como demostrándole que seguía existiendo, pero era inalcanzable para él, el destino había vuelto a burlarse de él…
viernes, 14 de agosto de 2009
u_u
La nada... La inexistencia... Debe de ser algo tan fácil y cómodo...xD
Y aunque el todo y la nada son conceptos muy abstractos creo que, hoy, entiendo mejor que es mi todo y que es mi nada. Hoy entiendo mejor lo que es un verdadero vínculo, lazo o como quieras llamarlo. Hoy he perdido algo que espero recuperar dentro de un año.
