— ¡Grita! Todo es un caos. — ¡Salta! Lo mejor esta por llegar.
Caminas por la playa al anochecer de un cálido día de verano y al momento estas tirado en la hierba disfrutando de la primavera al atardecer. El viento recorre esas calles que se van llenando, los lugares de siempre permanecen intactos, como una vieja fotografía a la que sacudes el polvo. La luz baña la avenida de las estatuas y revela lo que ocurrió en la eterna madrugada de oscuridad. No hay gritos, no hay color, solo un sórdido silencio que atraviesa al músculo que latió.
—Despiértalo.
martes, 27 de marzo de 2012
martes, 28 de febrero de 2012
"Sea como un Prometeo al que un felino cada anochecer falle al querer morder"
Somos una generación sin carencias, no hay nuevos mundos ya que descubrir. No tenemos ninguna figura romántica a la que perseguir. No nos quedan cosas que encontrar. Somos la última consecuencia del mundo. La generación de los paraísos descubiertos.
Son malos tiempos para soñadores.
Somos una generación sin carencias, no hay nuevos mundos ya que descubrir. No tenemos ninguna figura romántica a la que perseguir. No nos quedan cosas que encontrar. Somos la última consecuencia del mundo. La generación de los paraísos descubiertos.
Son malos tiempos para soñadores.
lunes, 9 de enero de 2012
But tomorrow´s a wishful thinking
No sabía cuánto llevaba encerrado en aquellas cuatro paredes. Hacía mucho que había perdido la cuenta. En algunas ocasiones, a través de las cortinas creía haber vislumbrado algo, pero el exterior era algo que contaba con poca aceptación en donde se encontraba. La calefacción se había apagado, quién sabe si por no pagar las facturas, por dejadez o por una simple avería. Aún así, el piso de arriba desprendía calidez, pero no podía subir. Con cada vez más frecuencia oía ruidos en la parte superior, sobretodo pisadas y voces que en muchas ocasiones le impedían dormir y le recordaban a cuando todavía vivía arriba. Toda su existencia consistía en llevar cosas a los pies de la escalera cuando así era requerido. El día en que algo lo empujó escaleras abajo había ido poco a poco borrándose de su mente, la única marca visible eran sus piernas que, no curadas, no le permitían volver a subir. Finalmente había aceptado esa situación, se había adaptado al frío y hasta empezaba a pensar que nunca había estado ni en el piso de arriba ni en ningún otro lado. Pero en un momento todo cambió. Una pequeña piedrecita lanzada sin querer por una mano inocente golpeó suavemente una de las ventanas. No fue la piedra, ni la pequeña mancha que dejó en la ventana, ni el hecho de que arriba se oyeran pasos, fue el ruido. El sonido retumbó por el piso y despertó su mente dormida. Sus piernas no estaban heridas, ni siquiera hacía frío abajo y calor arriba, en realidad ya no había ninguna escalera, de hecho no había ninguna casa.
No quiero más de aquellos locos acuerdos,
que hicieron de este un mundo de besos muertos.
No quiero más de aquellos locos acuerdos,
que hicieron de este un mundo de besos muertos.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Sobre la felicidad. La sociedad no quiere que seas feliz
"Hemos construido un sistema que nos persuade a gastar dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para crear impresiones que no durarán en personas que no nos importan."
Un simple vistazo general sirve para echar por tierra el ideal del mundo moderno sobre la felicidad. Desde que nacemos, somos aleccionados con unas determinadas pautas sobre conducta y adecuación al medio que vamos afinando con los años. Una serie de patrones que en teoría nos alientan a ser felices. Así, aspiramos a conseguir una familia, un poder adquisitivo, un reconocimiento y un prestigio social, una casa… Y la ausencia de esto conducirá a la infelicidad, pero peor aún será ostentarlo porque desembocará también en infelicidad, o por no tener aspiraciones o porque una vez alcanzado el objetivo se querrá más y se volverá a repetir el círculo indefinidamente.
Por otro lado, la propia gente con la que convives no quiere que seas feliz, tú mismo no quieres ser feliz. ¿Qué pasa cuando somos infelices? Todos se preocupan y nos hacen mucho más caso, nos sentimos queridos, pero, ¿qué pasa si somos felices? El resto sentirá envidia de esa felicidad, para el ego humano es mucho más sencillo ayudar a los que no lo son que aceptar que alguien esta en un estado por encima de él. Es más fácil ayudar y sentirse útil que envidiar a alguien y a su vez, para ese alguien es más fácil no ser envidiado en aras de sentirse querido.
Así es que, ese concepto abstracto y politizado que la sociedad coloca en un altar, no es sino una burla hacia lo que en realidad hace referencia el término.
Un simple vistazo general sirve para echar por tierra el ideal del mundo moderno sobre la felicidad. Desde que nacemos, somos aleccionados con unas determinadas pautas sobre conducta y adecuación al medio que vamos afinando con los años. Una serie de patrones que en teoría nos alientan a ser felices. Así, aspiramos a conseguir una familia, un poder adquisitivo, un reconocimiento y un prestigio social, una casa… Y la ausencia de esto conducirá a la infelicidad, pero peor aún será ostentarlo porque desembocará también en infelicidad, o por no tener aspiraciones o porque una vez alcanzado el objetivo se querrá más y se volverá a repetir el círculo indefinidamente.
Por otro lado, la propia gente con la que convives no quiere que seas feliz, tú mismo no quieres ser feliz. ¿Qué pasa cuando somos infelices? Todos se preocupan y nos hacen mucho más caso, nos sentimos queridos, pero, ¿qué pasa si somos felices? El resto sentirá envidia de esa felicidad, para el ego humano es mucho más sencillo ayudar a los que no lo son que aceptar que alguien esta en un estado por encima de él. Es más fácil ayudar y sentirse útil que envidiar a alguien y a su vez, para ese alguien es más fácil no ser envidiado en aras de sentirse querido.
Así es que, ese concepto abstracto y politizado que la sociedad coloca en un altar, no es sino una burla hacia lo que en realidad hace referencia el término.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Opio del pueblo
Todo el país centrará su atención en un acontecimiento para nada único y con precedentes. Durante unas horas los cerebros dejarán de funcionar y de preocuparse por nada ajeno dicho evento. La realidad quedará al margen de las mentes difuminada en la periferia de la esfera, demasiado poco nítida como para entenderla. Algunos incluso volverán a los primeros pasos del hombre, retornarán a las formas de imponerse más primitivas solo por los fallos o aciertos de una gente que ni saben quiénes son ni tendrán el más mínimo interés en saberlo. Y mientras que los unos idolatran a los otros, a los idolatrados no les importará si los primeros pueden si quiera alimentarse, ellos tienen sus millones, sus casas, sus coches, sus fiestas, su ignorancia… Y el resto, el resto tiene hipotecas, horas de trabajo y paro.
Disfruta, pueblo, de tu opio, pero no te manifiestes en contra o te lamentes luego de la desigualdad del mundo, porque es algo de lo que solo tú serás culpable.
Una vez me dijeron que mi vida era triste por pensar así y que ojalá viviera debajo de un puente, pero lo siento, estoy orgulloso de pensar así.
Si al descubrir la cura contra el cáncer el grito de alegría fuera comparable al que se produce cuando se mete un gol, la humanidad tendría salvación. Pero no. El partido de hoy genera mucha más expectación y emoción contenida en la población de lo que hará nunca salvar vidas. Y esta, esta es la sociedad del bienestar en la que vivimos.
Disfruta, pueblo, de tu opio, pero no te manifiestes en contra o te lamentes luego de la desigualdad del mundo, porque es algo de lo que solo tú serás culpable.
Una vez me dijeron que mi vida era triste por pensar así y que ojalá viviera debajo de un puente, pero lo siento, estoy orgulloso de pensar así.
Si al descubrir la cura contra el cáncer el grito de alegría fuera comparable al que se produce cuando se mete un gol, la humanidad tendría salvación. Pero no. El partido de hoy genera mucha más expectación y emoción contenida en la población de lo que hará nunca salvar vidas. Y esta, esta es la sociedad del bienestar en la que vivimos.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Und wenn du nichts mehr kannst, denkst du daran
You know the storm will come,
And the sun will fall,
You see where it comes from,
But not where it will after go.
Will the wall fall?
With all your feelings upon?
Just the skyline above,
And the new clothes in front.
That noise does not let you thought,
Only makes you paranoid,
Don´t think what you ought,
In the end the world changes the plot.
As youngs just sightseeing,
Better days we´ll see therefore,
Weird scenes,
Let the storms before.
As you know the storm will come,
With all your feelings upon,
Don´t think what you ought,
Let the storms before.
And the sun will fall,
You see where it comes from,
But not where it will after go.
Will the wall fall?
With all your feelings upon?
Just the skyline above,
And the new clothes in front.
That noise does not let you thought,
Only makes you paranoid,
Don´t think what you ought,
In the end the world changes the plot.
As youngs just sightseeing,
Better days we´ll see therefore,
Weird scenes,
Let the storms before.
As you know the storm will come,
With all your feelings upon,
Don´t think what you ought,
Let the storms before.
lunes, 31 de octubre de 2011
El lugar de siempre
Detrás de los cristales el día se revela apacible, propio de una tarde de finales de verano. Dentro ella sorbe su taza con aire ausente, dirigiendo inquietas miradas a un reloj que se niega a avanzar. Impaciente saca un cuaderno donde anota sin cuidado ni decoro alguno todo el torrente de pasajeros pensamientos que pasan por su mente los cuales carecen de cohesión.
El té esta frío ya, fuera la puesta de sol esta próxima y el cielo empieza a tornarse naranja. La hora esta próxima y la mano le tiembla en las últimas líneas, apenas se distinguen las palabras “le veo acercarse, ya viene…”
No median palabra, ella se levanta y sabe que van al mismo sitio donde pasaron tantas cosas. La fría determinación de su rostro extingue la pequeña llama de esperanza que alberga en su interior. el camino se le hace largo, no tienen cabida ya las bromas o las frases sin sentido que tan felices les habían hecho meses atrás, el muro estaba acabando de resquebrajarse.
El té esta frío ya, fuera la puesta de sol esta próxima y el cielo empieza a tornarse naranja. La hora esta próxima y la mano le tiembla en las últimas líneas, apenas se distinguen las palabras “le veo acercarse, ya viene…”
No median palabra, ella se levanta y sabe que van al mismo sitio donde pasaron tantas cosas. La fría determinación de su rostro extingue la pequeña llama de esperanza que alberga en su interior. el camino se le hace largo, no tienen cabida ya las bromas o las frases sin sentido que tan felices les habían hecho meses atrás, el muro estaba acabando de resquebrajarse.
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