domingo, 8 de julio de 2012

Ich hatte Angst

"Yo no necesito el momento preciso"


Te vi. No podía creerlo. Estabas ahí. Después de todo este tiempo la misma sensación que solía hacerme feliz me noqueó. El corazón me dio un vuelco al golpearle todos esos sentimientos que pensé que había perdido, ¿dónde demonios se habían escondido?

Se sentían como el primer día.

Estabas ahí sentada, en el parque, nuestro parque, con esa sonrisa. La misma de siempre por la que habría dado mi vida.
Recordaba tu voz, tu cara, tus labios, el color de tus ojos. La forma en la que caminas, había guardado cada una de tus facciones, cada uno de tus gestos. Estaba todo en mi mente, intacto. Te había echado de menos.

Recordaba ese día, ya había ocurrido. Tú te apoyabas en mí, yo te sujetaba. Nos mirábamos. No hablábamos, no hacía falta, te acariciaba el pelo, éramos felices.

El último aviso para subir al tren me hace perder el hilo de mis pensamientos. Recuerdo este día, no hemos cambiado. 

domingo, 27 de mayo de 2012

Leave the world behind


Even when your imagination there are some places you can´t go back, the way gets narrower with every step you take.



Y la luz se fue apagando y las tardes en la playa nunca llegaron, no hubo ocasión de dejarse caer sobre la hierba y respirar la brisa del mar. Y ahora escribo esto porque sigo esperando por aquel verano. Aquel tan prometido verano de los 18.



viernes, 18 de mayo de 2012

Creer que si no eres parte del problema lo eres de la solución

Aquella charca era una charca cualquiera, con grandes pretensiones, sí, pero una más al fin y al cabo. El cielo no había dejado de reflejarse, cerúleo en sus cristalinas aguas, hasta el momento en el que, como es natural, las cosas cambian.

 El fondo, otrora diáfano, se había vuelto turbio y las múltiples ondas que alteraban la superficie del agua se habían desplazado son concierto alguno conllevando así una pérdida de agua. Hacía apenas tres estaciones que los acontecimientos habían tomado un giro inesperado y ahora, al son de los acordes de una guitarra por el día y un piano en la playa había aparecido otro bajo fondo.


  “Es como si alguien te diera uno de esos rompecabezas, un acertijo en el que descubres que cuando parece que tienes la respuesta, has de dar marcha atrás.”

jueves, 19 de abril de 2012

As you know, forever and always was always too much time

Todos habían ascendido sin problema por la cuerda hasta el corredor, ahora era su turno. Subió sin problemas y dejó atrás al enmascarado que les venía siguiendo. Corrieron por los pasillos sin detenerse, disfrutando de la sensación de altitud hasta llegar a una gran sala donde el anciano les esperaba. Tras una breve explicación que ninguno recordó todos fueron lanzados a la mente del anciano. Estaba en un avión. Sobrevolaba algún lugar que identificó como sureño por las islas que salpicaban el océano allí abajo. Un segundo barrido le permitió distinguir una puerta que no parecía pertenecer a la nave. Mientras trataba de asimilar la situación el piloto soltó los mandos a lo que el avión respondió orientando su morro hacia una de las islas. Al girarse el piloto se reveló como el encapuchado que les había estado persiguiendo, en ese momento sabía que tenía que alcanzar los mandos para evitar una catástrofe aérea, pero también sabía que ese desconocido no se lo iba a poner fácil. Forcejearon y al no lograr alcanzar los mandos, a apenas unos 100 metros del suelo se lanzó a la puerta y la atravesó cerrándola tras de sí. Cuando despertó estaba paseando por una de las principales avenidas de su ciudad con alguien que conocía, pero no lograba recordar quién era. Estaban manteniendo una conversación despreocupada, pero mientras tanto no podía dejar de notar algo extraño en el ambiente, diferente, conocía bien esa zona. Las calles estaban vacías y las bañaba una luz oscura a pesar de que no era de noche. Se pararon frente a un cajero donde un mendigo que dormía se revolvió ligeramente en sueños. Su amiga sonreía. La puerta blanca había vuelto a aparecer y una fuerza superior le hizo ir hasta ella y cruzarla una vez más. Sin que le diera tiempo a distinguir donde estaba todo se movió, sonó un fuerte ruido y todo quedó en silencio. Al avión acababa de estrellarse en la isla y el estaba entre los restos, ileso. Al dirigir la vista en derredor se dio cuenta de que la persona de la máscara estaba colocando una serie de balizas que desprendían un color rojo por el extremo superior alrededor del cráter. Algunas de las personas que le habían acompañado al principio a subir al corredor también estaban allí y una vez más supo lo que tenía que hacer, por lo que se lanzó a arrancar las balizas del suelo. Sus compañeros le ayudaron y finalmente el enmascarado se alejó. Antes de que tuvieran tiempo de limpiar por completo la zona todo se apagó. Estaban en una ciudad por encima de las nubes, la mansión pertenecía a una de las personas que conformaban el grupo inicial. Encontrar su habitación fue difícil, antes entró por error en otra que ya estaba ocupada. Mientras recorría la mansión se dio cuenta de que ya había estado allí varias veces ese mismo día, pero no atinaba a recordar exactamente cuándo ni por qué. Tras algunas conversaciones superfluas logró encontrar su habitación que estaban en lo más alto del ala principal de la casa. Una vez todos estuvieron acomodados salieron por la ciudad. En el transcurso de la noche su anfitriona desapareció con un desconocido y el resto se las tuvo que arreglar para volver a la mansión. Una vez se acostó fue incapaz de dormir por lo que, tras rodar de un lado a otro de la cama, decidió bajar. No necesitó hacer uso de la puerta ya que la habitación estaba conectada a las salas inferiores por la zona cercana a las cristaleras que carecía de suelo. Voló ligeramente hasta posarse en el piso inferior y allí se encontró con quien hacía tiempo había definido como “heraldo enamorado”. El personajillo volvió a advertirle, pero una vez más no logró el efecto deseado. Una vez los temas de conversación se acabaron decidió volver a su habitación por lo que empezó a ascender, no obstante había algo que no estaba la última vez. Allí estaba la anfitriona revoloteando con sus alas de hada junto al tipo desconocido. Sabiendo que era un momento íntimo regresó abajo y una persona bastante cercana le procuró otro lugar para dormir. Extrañas pesadillas asaltaron sus sueños el resto de la noche y cuando finalmente los fantasmas del pasado dejaron de entrar y salir de su mente, amaneció. Regreso a su habitación para comprobar si ya no estaba ocupada, pero se encontró con algo que no esperaba. Ella estaba en la cama, sin alas y presentaba un color grisáceo mientras el desconocido estaba de pie junto a ella sonriendo, pero ya no era el mismo, ahora él era el que tenía alas y una mayor energía. En realidad les había engañado. En ese momento entendió todo, pero ya era demasiado tarde.

martes, 27 de marzo de 2012

Delta S

— ¡Grita! Todo es un caos. — ¡Salta! Lo mejor esta por llegar.

Caminas por la playa al anochecer de un cálido día de verano y al momento estas tirado en la hierba disfrutando de la primavera al atardecer. El viento recorre esas calles que se van llenando, los lugares de siempre permanecen intactos, como una vieja fotografía a la que sacudes el polvo. La luz baña la avenida de las estatuas y revela lo que ocurrió en la eterna madrugada de oscuridad. No hay gritos, no hay color, solo un sórdido silencio que atraviesa al músculo que latió.

Despiértalo.

martes, 28 de febrero de 2012

"Sea como un Prometeo al que un felino cada anochecer falle al querer morder"


Somos una generación sin carencias, no hay nuevos mundos ya que descubrir. No tenemos ninguna figura romántica a la que perseguir. No nos quedan cosas que encontrar. Somos la última consecuencia del mundo. La generación de los paraísos descubiertos.

Son malos tiempos para soñadores.

lunes, 9 de enero de 2012

But tomorrow´s a wishful thinking

No sabía cuánto llevaba encerrado en aquellas cuatro paredes. Hacía mucho que había perdido la cuenta. En algunas ocasiones, a través de las cortinas creía haber vislumbrado algo, pero el exterior era algo que contaba con poca aceptación en donde se encontraba. La calefacción se había apagado, quién sabe si por no pagar las facturas, por dejadez o por una simple avería. Aún así, el piso de arriba desprendía calidez, pero no podía subir. Con cada vez más frecuencia oía ruidos en la parte superior, sobretodo pisadas y voces que en muchas ocasiones le impedían dormir y le recordaban a cuando todavía vivía arriba. Toda su existencia consistía en llevar cosas a los pies de la escalera cuando así era requerido. El día en que algo lo empujó escaleras abajo había ido poco a poco borrándose de su mente, la única marca visible eran sus piernas que, no curadas, no le permitían volver a subir. Finalmente había aceptado esa situación, se había adaptado al frío y hasta empezaba a pensar que nunca había estado ni en el piso de arriba ni en ningún otro lado. Pero en un momento todo cambió. Una pequeña piedrecita lanzada sin querer por una mano inocente golpeó suavemente una de las ventanas. No fue la piedra, ni la pequeña mancha que dejó en la ventana, ni el hecho de que arriba se oyeran pasos, fue el ruido. El sonido retumbó por el piso y despertó su mente dormida. Sus piernas no estaban heridas, ni siquiera hacía frío abajo y calor arriba, en realidad ya no había ninguna escalera, de hecho no había ninguna casa.


No quiero más de aquellos locos acuerdos,
que hicieron de este un mundo de besos muertos.